· 

El negro de Triana

¡Muy buenas a todos!

 

Hoy, os traemos la curiosa leyenda del negro de Triana. 

 

Como habrás podido imaginar, en esta ocasión nos vamos hasta el famoso barrio de Triana, concretamente a la Parroquia de Santa Ana, la más antigua de Sevilla.

 

Esta iglesia fue durante mucho tiempo para Triana lo que la Catedral es para Sevilla, sin ir más lejos, hasta el siglo XIX fue donde las hermandades de este barrio iban a realizar la estación de penitencia. 

 

Pues bien, si entras en la iglesia, en la nave derecha, junto a la capilla de la Divina Pastora, hay un sepulcro con una lápida de azulejos. 

 

¿Quién es? Lo normal sería pensar que es un personaje relevante, con poder... En la cenefa que rodea a la imagen se puede leer lo siguiente: " Esta cenefa y sepultura es de Íñigo Lopes, … , en el año del señor 1503". Esta cenefa la realizó Niculoso Pisano, un importante ceramista italiano que además se encargó de introducir el renacimiento en nuestra ciudad. 

Íñigo Lopes fue un esclavo que Cristóbal Colón mandó a España desde Puerto Rico. Cuando Colón fue a emprender su viaje de vuelta, le pidió al jefe de una de las tribus que le cediera a algún joven para servirle, y el jefe le entregó a su propio hijo. A su llegada a la ciudad de Sevilla, se bautizó y cristianizó su nombre: Íñigo. Entró en el convento de San Francisco, hasta que un marqués se interesó en él y lo sacó del convento para que le sirviera. Todo fue bien, Íñigo vivía con todos los lujos de la nobleza, hasta que un día, el marqués intentó abusar de él y como se negó, le mató y desde 1503 Íñigo se encuentra enterrado como un noble más en Santa Ana. 

 

Hasta el siglo XIX los restos de Íñigo, conocido como El Negro, permanecieron tranquilos, pero nació una leyenda en torno a su figura que decía que las solteras que dieran 7 patadas al compás a la sepultura encontrarían marido. Os podéis imaginar el estado en el que se encontraba la tumba... por suerte fue restaurada en 2016.

 

 

 

 

 

 

 

Escribir comentario

Comentarios: 0