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Leyenda de la calle Sierpes

Leyenda de la calle Sierpes

¡Buenas a todos! 

Hoy os traemos la historia de una de las calles más emblemáticas de Sevilla: la calle Sierpes, desde el siglo XVI aparece el nombre de esta calle en diferentes historias, como en la obra de Cervantes El rufián dichoso, en la que indica, que un francés llamado Pierre Papin tenía una tienda de naipes en la calle de la Sierpe. La calle, desde la reconquista, se llamaba calle de Espaderos, porque ahí es donde tenían el hospital y su hermandad los que hacían las espadas. No se sabe cuando comenzó a llamarse calle Sierpe, pero hay una ordenanza de los Reyes Católicos en la que se emplean ambos nombres de la calle. 

 

Según la leyenda popular, en los últimos años del siglo XV, Sevilla era una ciudad de paso para las tropas que iban a Granada a combatir contra los musulmanes, la frontera era insegura, había barrios enteros habitados por judíos descontentos, nobles divididos en bandos luchando contra la corona para no perder más privilegios,... vamos, que se consideraba una ciudad un tanto peligrosa. Eran frecuentes las muertes, los pillajes, y en general todo tipo de violencia que solían quedar impunes. 

 

Para rematar la faena, por aquel entonces, empezaron a suceder cosas extrañas, con regularidad faltaban niños sin que nadie pudiera rescatarles. En la ciudad empezó a cundir el pánico y se iban contando diferentes historias sobre las desapariciones de los niños, algunos contaban que eran llevados por los musulmanes al reino de Granada para hacerlos trabajar como esclavos y otros decían que eran piratas turcos los que se llevaban a los niños, que entraban en la ciudad disfrazados de mercaderes y se los llevaban para venderlos. 

 

La realidad no tenía nada que ver con todas esas historias que iban contando por Sevilla. Resulta, que Don Alfonso de Cárdenas, que era quien regentaba la ciudad por aquel entonces, recibió un aviso anónimo de alguien que aseguraba que sabía qué estaba pasando. Nuestro personaje anónimo era un preso que había escapado de la cárcel que prometía ayudar a la ciudad si le aseguraban su libertad. 

 

Don Alfonso así lo hizo, el preso se llamaba Melchor de Quintana y Argüeso, Bachiller en letras que se encontraba fugitivo por haber participado en un acto de rebeldía contra el rey, ayudando a su señor. Para escapar de las cárceles había tenido que cavar y andar por los subsuelos de la ciudad, y aseguró que allí había encontrado al culpable de aquellos incidentes. 

 

Melchor, llevó por los subsuelos de la ciudad a Don Alfonso hasta llegar a la calle Espaderos, donde lo que se encontraron fue a una serpiente del tamaño de un basilisco muerta. Melchor la había matados dos días atrás, acto seguido se llevaron a la serpiente de la ciudad y a Melchor le dieron trabajo como Bachiller en Sevilla como agradecimiento.

 

A partir de ese momento a la calle Espaderos se le conoció como calle de la Sierpe

 

¿Conocías esta historia? ¿Sabías el origen de esta conocida calle sevillana?

 

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